miércoles, 17 de diciembre de 2008

Los tres monos sabios

Julieta le preguntó a su mamá qué eran esos monitos que estaban en la feria. Se refería a los tres monos sabios, la escultura milenaria que muestra a estos animales tapando uno sus ojos, otro su boca y el último sus oídos.
Cuando la madre quiso explicarle lo que significaban, se encontró en una contradicción. Cómo afirmar que la sabiduría era saber callar, saber hacer oídos sordos y saber mirar hacia otro lado. Cómo enseñar eso en nuestro país. Y cómo explicarle a una pequeña de 5 años, todo lo que había pasado en esos terribles años de la dictadura militar, para que comprendiera que nunca, jamás, debía ser indiferente como esos monos.
En ese momento se limitó a contarle que esa escultura simbolizaba la sabiduría, que algunas personas creían que para ser sabio debían cumplirse esos requisitos.
Al llegar al hogar, le planteó su interrogante a su marido. Porque aunque Julieta había quedado conforme con la respuesta, no creía prudente que fuera esa la enseñanza que se transmitiera a su hija, teniendo en la familia a mas de un desaparecido. Luego de horas de charla entre ambos definieron la manera de contarle a la pequeña un poco de la historia más triste de Argentina.
Buscaron una foto de sus tíos, los hermanos de su padre, Mario y Rodrigo, y llamaron a la niña. ¿Sabés quiénes son estos dos?, preguntó la madre. “Son tus tíos, los hermanitos de papá”. Entonces empezó el relato.
“Hubo una época, acá donde vivimos, en la que los chicos de la edad de los primos, entre 15 y 25 años, mas o menos, chicos más grandes que vos, querían cambiar las cosas, y que este país, fuera hermoso para todos. Que no hubiera nenes en la calle pidiendo moneditas, ni personas sin trabajo, ni gente que este triste porque no puede ir al hospital, y nadie tenga que salir a robar. Pero también, había unas personas muy malas, que no querían eso, porque no les convenía, porque ellos, los malos, pensaban que la gente tenía que estar mal y triste para que hicieran lo que ellos querían. Estas personas tan malas, para que los chicos no pudieran cumplir su sueño, empezaron a secuestrarlos, a llevárselos de sus casas para convencerlos de que dejaran de hacer las cosas que hacían. Para que dejaran de enseñar en los barrios a los chicos que no podían llegar a la escuela, y que no les dieran de comer a los mas chiquitos que no tenían papás, o que sí tenían, pero que no podían comer en sus casas. Y entonces, para que no lo hicieran más, no los devolvían a sus casas. Se los llevaban para siempre. Tus tíos, Mario y Rodrigo, eran unos de esos chicos. Y esas personas malas se los llevaron. Y aunque los buscamos mucho… no los pudimos encontrar. A todas esas personas que no pudimos encontrar mas, se les dice los desaparecidos, porque desaparecieron como en un truco de magia, de pronto, ya no estaban.
Y muchas veces, esas cosas pasaban porque los que estaban alrededor, los vecinos, los compañeros de colegio, se hacían los que no escuchaban, o que no sabían nada, o miraban para otro lado. Justo como los monitos que vimos hoy a la tarde. Esos monos, que para muchas personas son sabios, para papá y para mamá, son casi tan malos como los que se llevaron a los tíos, porque si no hubiera personas así, si nadie se hubiera callado nada, y hubieran dicho lo que escucharon o vieron, quizás todas esas personas que hoy son desaparecidos, podrían estar en sus casas, con sus familias, así contentos como nosotros que estamos juntos”.
Julieta se quedó un momento en silencio, y lo abrazó a su padre, que miraba con nostalgia la foto de sus hermanos. Le dió un besito en la mejilla y salió corriendo para su cuarto. Cuando volvió, un rato después, trajo un dibujo y lo pegó en la heladera. “Éstos son los monos sabios mamá” dijo mientras mostraba un mono gritando, otro escuchando con atención y otro mirando directo, bien directo a todo lo que pasaba.

lunes, 13 de octubre de 2008

Adaptaciones, contextos y verdades

Toda expresión artística y cultural, no puede comprenderse sin tener en cuenta el contexto histórico en que se enmarca. Es por eso, que la obra “No Habrá Más Penas Ni Olvidos” de Osvaldo Soriano, puede considerarse un claro y concreto relato de época, en el cual se muestra que estaba sucediendo por aquellos no tan lejanos días en nuestro país.
Pese a haber sido publicado en Argentina recién en el año ’83, fue escrita en 1974 durante el último gobierno del General Juan Domingo Perón. Y en “No Habrá Más Penas…” puede evidenciarse la postura tomada por Soriano, su visión de los hechos que acontecían en el marco político en que estaba viviendo. Para explicar esto, debemos remontarnos a aquellos días, cuando el Peronismo se encontraba fraccionado en dos vertientes muy distintas entre si. La clásica dicotomía Izquierda- Derecha, también estaba expresada dentro de este movimiento político. Los jóvenes, los montoneros, a la izquierda. Los más tradicionales, los sindicalistas, a la derecha.
Ambas posturas tenían un punto en común. Creían que era necesaria la vuelta de Perón para que la situación de violencia terminara, para llegar así a la idea de país que cada uno tenía. Porque lo que diferenciaba a la juventud de los sindicalistas, era justamente eso, el modelo de país al que aspiraban. Por un lado, la derecha, que se proclamaba en pos de un gobierno Nacional y Ortodoxo, la izquierda en cambio, quería una Argentina Socialista y Latinoamericanista. La juventud estaba inmersa en un mundo en el que las corrientes revolucionarias socialistas-comunistas estaban expresándose, la revolución cubana había marcado un impacto en la vida de todos. Por eso creían que el Peronismo, cuyos gobiernos habían dado derechos a los trabajadores y beneficiado a las clases más bajas, era el camino a la Patria Socialista que anhelaban. Claro está, que la rama sindicalista, se oponía a esta idea. Como se expresa en el libro “Ezeiza”, de Horacio Verbitsky, “durante 15 años, Estados Unidos había dedicado recursos y esfuerzos a la capacitación de los dirigentes sindicales peronistas, con los cursos y becas del Instituto para el Desarrollo del Sindicalismo Libre, dirigido por la AFL-CIO y financiado por la AID con fondos de la CIA”. Evidentemente, los intereses de ambas corrientes se oponían en la ideología que debía acompañar al peronismo.
La antes mencionada oposición, se expresó en nuestro país, en los múltiples enfrentamientos entre Montoneros y la rama Sindicalista. En “No Habrá Más Penas Ni Olvidos” se cuenta eso, la pelea entre ambos bandos. Un delegado municipal, que por haber recibido la ayuda de la Juventud Peronista en actividades simples como pintar los bancos, es tildado de Marxista, por lo cual se lo acusa de traidor a Perón y se lo intenta destituir de su cargo. En el texto se muestra que en verdad, esto es solo un argumento desde la municipalidad y con el apoyo de la policía, por demostrar quién es más fuerte, por dejar en claro que la juventud son solo un grupo de alborotados y violentos que ocasionaban problemas y destrozaban el pueblo. Se ponen en evidencia, las artimañas que llevan adelante para acusar a la JP de las acciones que ellos mismos realizaban para poder victimizarse y justificar los hechos. Un ejemplo de ello, es cuando el Intendente Guglielmini manda a poner una bomba en la CGT, para inculpar a la JP por ese episodio, y demostrar a la prensa que con los tiroteos solo se estaban defendiendo de los rebeldes. También queda en claro y se reafirma la posición de Perón respecto de la dicotomía presente en el peronismo, desde el gobierno, municipal en este caso. Se buscaba acusar a esos “estúpidos e imberbes” de violentos y traidores y reivindicar a la derecha sindicalista, quienes según Perón actuaron bien durante su ausencia, cuando en verdad habían sido bastante colaboracionistas con los distintos regímenes.
Osvaldo Soriano debió exiliarse en Bélgica durante la última y terrible dictadura militar, y la obra mencionada recién pudo conocerse en nuestro país con el regreso de la democracia y del escritor, en 1983. En ese mismo año puede verse la versión cinematográfica de “No Habrá Más Penas…” dirigida por Héctor Olivera, que ganó el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín. Si bien esta versión respeta el argumento, los personajes y situaciones de la obra original, hay una diferencia que considero se vincula, justamente y como lo expresaba al comienzo, con el contexto de producción de la misma. Cuando Soriano escribe “No Habrá Más Penas Ni Olvidos”, lo hace en el marco de un gobierno democrático elegido por el pueblo, y dentro de una corriente cultural-política muy fuerte en aquellos días. Cabe destacar que la juventud tenía su fuerte, más allá de los enfrentamientos guerrilleros, en la cultura. La expresión artística, desde la música, la literatura, la pintura, y demás vertientes, era un punto clave de la actividad política, trabajaban con simbolizaciones para constituirse como organización, plasmaban en su obra las hazañas montoneras, las fechas, los mártires por la causa. Construían en la cultura su marca histórica, el espacio donde quedaría para siempre impresa su presencia. La obra de Soriano puede establecerse en esa corriente cultural que no tenia para si misma ningún tipo de limites, pese a que no pudo ser publicada en el momento de su creación. “No Habrá Más Penas…” es un retrato de la época, un documento sino histórico, al menos simbólico de las cosas que pasaban en aquellos días.
La obra cinematográfica, en cambio, se enmarca en la incipiente democracia comenzada en el `83.
Si debo establecer diferencias entre ambas obras, sin tener en cuenta lo que considero pequeñeces, como pueden ser algunas variaciones en personajes o diálogos, entiendo que en la película, se “suaviza” de algún modo la manera en que la derecha sindicalista embauca a la Juventud y a aquellos a quienes por su propia conveniencia, asocia a la izquierda y al comunismo. Esto puede entenderse por lo que antes mencionaba como el contexto de producción en que se encuentra el film. Apenas finalizada la trágica dictadura militar, puede verse como algo lógico que la obra no quiera parecer demasiado tendenciosa hacia la izquierda. Si bien el cine de la época, incluyendo esta película, comenzó a destapar las situaciones conflictivas y cuestionables de la dictadura, a presentar un discurso de denuncia por los derechos humanos, y se había proclamado la prohibición de la censura al séptimo arte, la situación política y la posición de la democracia aun no era para nada estable. Es por este motivo, que entiendo que la película, a pesar de exponer las diferencias ideológicas, y el papel que cada una de las vertientes peronistas jugaban en el momento, no se muestra con tanta determinación la acción de la rama derecha. Esto se ve por ejemplo cuando se muestra el papel de la prensa, indagando, pero no de manera tan intensa como en el libro, y que en el film, no se haga tanta alusión al hecho de que las cosas que se estaban haciendo (poner bombas, dejar morir personas del mismo bando) eran para justificarse frente a los medios. Este tipo de situaciones, solo se mencionan muy levemente, cuando en el libro, se las afirma repetidas veces.
De cualquier manera, la adaptación cinematográfica de Olivera no deja de ser fiel al relato y a la realidad que se buscó exponer y evidenciar en la obra de Soriano.

Lucía Módena

viernes, 5 de septiembre de 2008

Malabar Bailarín

Lo vi parado alli, como tantas otras veces
con sus tres pelotitas rellenas de arroz
Hacía magia con sus manos
las hacía volar
Sus pasos, sus piernitas flacas
parecían bailar al ritmo del subte
Ese subte que se ha vuelto su hogar
De vagon en vagon
camina ligerito. A veces canta
siempre serio...
Pero cuando escucha caer monedas sobre su mano,
brillan esos ojos gigantes y grises, como si la musica
mas maravillosa sonara en sus oídos.
Entoces agradece con un esbozo de sonrisa.
Malabar Bailarin, desabrigado en el frio.
Los centavos diarios para que coma Julieta,
pequeñita, sentada, siempre mirando entre
los rizos que caen en su frente,
al hermano mayor que juega a ser chico
y tiene tan solo ocho años
Cómo seguir tranquilo despues de ese viaje
cómo sentarme a la mesa sin pensar en esos ojos
cómo olvidar su imagen, si se repite en cada esquina.

lunes, 18 de agosto de 2008

un nuevo comienzo

se lo que tengo que hacer, solo me falta el valor para hacerlo
se lo que no tengo que hacer, solo me falta aprender a controlarlo
se lo que quiero ser, solo me falta esforzarme por ello
se lo que no quiero ser, solo debo animarme a salir de lo que soy
se donde quiero estar, solo debo dar el primer paso
se de donde vengo, no dejo de mirar atras
se quien soy, se que no quiero seguir siendo asi
quisiera poder sacar todo el dolor que siento hacia afuera, poder plasmar en una palabra lo que siento cada vez que me equivoco
poder pedir perdon a los que lastimo
poder dejar atras este gran defecto
necesito ayuda, se que necesito ayuda
pero antes, tengo que despojarme de esta armadura de orgullo que me tapa

domingo, 6 de julio de 2008

comenzar

Cargada de cosas me dispongo a escribir.
pocas ideas vienen a mi cabeza, sera que recien despierto y algunas neuronas aun estan bostezando.
Me hubiera gustado despertar como ayer
me gustaria vivir como ayer
congestion y dolor de cabeza
demasiado para un domingo nublado y humedo
preguntas por responder y quiero enredarme con la almohada otra vez
deberes por cumplir, dias que restan por madrugar
teclas que quedan por tipear para entregar en tiempo y forma
algun dia tendre mas creatividad, o algo que reprochar
soy un ser al que le place mirar, y dormir y hablar, tambien leer, a veces escribir, y cantar y escuchar.
hoy quiero mas tiempo de ayer