Lo vi parado alli, como tantas otras veces
con sus tres pelotitas rellenas de arroz
Hacía magia con sus manos
las hacía volar
Sus pasos, sus piernitas flacas
parecían bailar al ritmo del subte
Ese subte que se ha vuelto su hogar
De vagon en vagon
camina ligerito. A veces canta
siempre serio...
Pero cuando escucha caer monedas sobre su mano,
brillan esos ojos gigantes y grises, como si la musica
mas maravillosa sonara en sus oídos.
Entoces agradece con un esbozo de sonrisa.
Malabar Bailarin, desabrigado en el frio.
Los centavos diarios para que coma Julieta,
pequeñita, sentada, siempre mirando entre
los rizos que caen en su frente,
al hermano mayor que juega a ser chico
y tiene tan solo ocho años
Cómo seguir tranquilo despues de ese viaje
cómo sentarme a la mesa sin pensar en esos ojos
cómo olvidar su imagen, si se repite en cada esquina.
viernes, 5 de septiembre de 2008
Malabar Bailarín
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